Éxito Noticias, 28 de octubre 2026.- El ministro de la Presidencia, Fernando Aramayo, cuestionó a las anteriores administraciones por no haber garantizado inversiones suficientes en exploración y explotación de hidrocarburos durante los últimos 20 años, pese a que Bolivia recibió más de $us 60.000 millones por renta hidrocarburífera. La autoridad advirtió que la falta de inversiones compromete la seguridad energética del país y sostuvo que los recursos obtenidos durante los años de bonanza debieron destinarse a fortalecer la producción nacional y garantizar el abastecimiento a largo plazo.
“¿Cómo es posible que en los últimos 20 años, en los que este país ha recibido 60.000 millones de dólares de renta hidrocarburífera, no se haya invertido para darle sostenibilidad energética?”, cuestionó Aramayo. Para explicar su posición, comparó la administración de los recursos nacionales con la economía familiar y señaló que, durante los periodos de mayores ingresos, es necesario ahorrar e invertir para afrontar futuras dificultades. En ese sentido, criticó la falta de previsión para sostener la producción de gas y otros hidrocarburos.
Ante este panorama, el ministro defendió el Decreto Supremo 5755, que autoriza la importación de gas natural y gas natural licuado para consumo propio y generación eléctrica, como una alternativa para garantizar el suministro a las actividades económicas y productivas. Según explicó, la norma también busca transparentar el acceso a estos combustibles y permitir que los interesados puedan adquirirlos directamente. “Aquí no hay ningún tipo de negocio oscuro detrás de la importación de hidrocarburos”, aseguró, al sostener que el mecanismo permitirá dar continuidad a las operaciones de los sectores que requieren energía.
Aramayo también alertó sobre la posibilidad de que Bolivia se convierta en un país importador de hidrocarburos hacia 2030, debido al agotamiento de los recursos y al cambio en la capacidad productiva nacional. “Muchos de los estudios que se han estado trabajando hablan de un agotamiento y un cambio en la vocación y consolidar ya definitivamente a Bolivia como un país comprador de hidrocarburos hacia 2030”, manifestó. Frente a este escenario, afirmó que el Gobierno busca impulsar medidas para revertir la situación y anunció que espera el respaldo del sector empresarial y la aprobación de nuevas normas en la Asamblea Legislativa, entre ellas una nueva Ley de Hidrocarburos.





