Éxito Noticias, 21 de octubre 2026.- El proyecto para revertir el oleoducto Sica Sica–Arica, que permitirá a Bolivia importar petróleo crudo desde Chile, tardará más de un año en concretarse debido a la instalación de equipos, los trámites pendientes y la coordinación entre ambos gobiernos. Así lo informó el ministro de Hidrocarburos, Marcelo Blanco, quien aseguró que las gestiones avanzan y que existe voluntad de las autoridades chilenas para colaborar con la iniciativa.
Blanco explicó que el ducto ya está construido, por lo que el trabajo consiste en adecuar su funcionamiento para que el bombeo de crudo se realice desde Chile hacia Bolivia. Indicó que ya se cuenta con los permisos medioambientales, pero todavía se deben cumplir otros procedimientos y obtener autorizaciones de las autoridades de la región chilena de Arica y Parinacota. “No es algo fácil. Hay que importar equipo, sobre todo es lo que más va a demorar la importación del equipo, la instalación y tenemos que conseguir una serie de autorizaciones”, señaló.
La autoridad también informó que se designó a una persona responsable del proyecto, que ya venía trabajando en el tema desde hace varios meses. Añadió que sostuvo conversaciones con representantes diplomáticos chilenos y con autoridades de Arica y Parinacota para coordinar las siguientes etapas. Según Blanco, el Gobierno de Chile manifestó su disposición a colaborar, debido a que la ubicación de los tanques bolivianos en Arica también representa una preocupación para esa región por su cercanía al centro de la ciudad.
El ministro destacó que la reversión del oleoducto permitiría importar crudo para procesarlo en Bolivia y producir combustibles como gasolina y diésel, con el propósito de reducir la dependencia de las compras de estos productos en el exterior. En ese sentido, recordó que el presupuesto estimado para el proyecto hace dos años era de 120 millones de dólares, aunque sostuvo que el ahorro que generaría justificaría la inversión. “Podemos traer crudo y, al traer crudo, nosotros podemos convertir ese crudo en gasolina y diésel y no tener que importar diésel y gasolina”, afirmó.
Finalmente, Blanco señaló que el oleoducto forma parte de una estrategia más amplia para fortalecer el papel de Bolivia como centro de distribución energética en la región. Explicó que, además de este proyecto, se trabaja en una posible interconexión energética entre Bolivia y Chile, mientras se mantienen negociaciones con otros países vecinos. El objetivo, indicó, es avanzar en conexiones que permitan integrar los sistemas energéticos y ampliar las alternativas de abastecimiento para el país.





