Éxito Noticias, 27 de octubre 2026.- El Decreto Supremo 5755, que autoriza de manera excepcional a personas y empresas públicas o privadas a importar gas natural y gas natural licuado para consumo propio o generación de electricidad, busca anticiparse a una posible crisis de abastecimiento, según el especialista en hidrocarburos y energía Francisco Zarrati. En entrevista con Radio Éxito, el experto aclaró que la medida no significa que actualmente falte gas para los hogares, las industrias o las termoeléctricas, sino que responde a la caída sostenida de la producción nacional. “Es un decreto preventivo. No es que esté faltando ya gas”, explicó.
Zarrati señaló que la producción de gas disminuye mientras las soluciones para recuperar las reservas y encontrar nuevos yacimientos requieren tiempo. Por ello, consideró que el Gobierno busca permitir que las empresas que dependen de este recurso tomen previsiones para evitar futuras interrupciones en el suministro. Explicó que el gas importado podría ingresar mediante gasoductos, principalmente desde Argentina, o en cisternas criogénicas que transportan gas natural licuado (GNL), el cual debe volver a convertirse en estado gaseoso para su utilización. “Los que utilizan gas para consumo propio vayan preparándose a situaciones que se pueden dar”, sostuvo, al advertir que las dificultades podrían presentarse en los próximos dos, tres o cuatro años, dependiendo de distintos factores.
Respecto a los posibles efectos de la medida, el especialista indicó que la importación permitiría a determinadas empresas asegurar el combustible que necesitan para sus operaciones y generar electricidad, aunque advirtió que recurrir al mercado externo no resolverá el problema estructural de Bolivia. También consideró que el costo de importar gas podría aumentar la presión para revisar las subvenciones energéticas. A su juicio, mantener el gas subvencionado para las termoeléctricas limita las inversiones en otras fuentes de generación eléctrica. “Las subvenciones a la larga tienen que desaparecer”, afirmó, al señalar que cualquier ajuste podría aplicarse de manera gradual o de golpe. Sin embargo, aclaró que el decreto no establece por sí mismo una modificación inmediata del precio del gas para los hogares.
Para evitar que la caída de la producción continúe, Zarrati pidió acelerar los cambios en la legislación de hidrocarburos y en el régimen tributario, especialmente en la escala del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH), con el objetivo de generar condiciones que incentiven nuevas inversiones y exploraciones. Aseguró que empresas que ya operan en Bolivia, como Petrobras, Repsol y Total, podrían invertir en nuevos campos si existen señales normativas claras. “Cada día que pasa es un día perdido”, advirtió. El experto considera que el país debe recuperar su capacidad de exploración, pero también impulsar un plan de transición energética que reduzca la dependencia del gas.
Finalmente, Zarrati sostuvo que Bolivia cuenta con otras fuentes de energía que podrían desarrollarse para garantizar el abastecimiento a largo plazo, entre ellas la hidroeléctrica, solar, eólica, geotérmica y biomasa. “Es necesario tomar en serio que el ciclo del gas está terminando”, manifestó. El Decreto Supremo 5755 establece que el gas importado bajo esta modalidad solo podrá destinarse al consumo propio o a la generación eléctrica y prohíbe su comercialización a terceros. Además, exige registrar previamente los volúmenes importados, presentar documentación sobre calidad y precio, y cumplir las condiciones del ente regulador. El Ministerio de Hidrocarburos y Energías tiene hasta 20 días hábiles desde la publicación de la norma para aprobar su reglamentación.





