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Santa Cruz no es una Sociedad Anónima

Éxito Noticias, 23 de septiembre 2026.- ¿Será que Santa Cruz es una Sociedad Anónima? De ser así, ¿quiénes serían sus accionistas? ¿Quién podría arrogarse el derecho a decidir quién es cruceño y quién no? Solo unas pocas mentes afiebradas pueden decir algo así, queriendo hacerse dueños de la historia de Santa Cruz para contarla a su manera, sin saber que es todo lo contrario. Santa Cruz es una sociedad abierta, alegre, acogedora y transparente, donde cabemos todos los que, habiendo nacido aquí o llegado de otras latitudes, hemos encontrado la oportunidad de hacer, pero también de ser; esto es, la posibilidad de crear riqueza y realizarnos como personas.

En los años ´50, Santa Cruz estaba totalmente aislada, olvidada, marginada de las políticas públicas y relegada por el Estado boliviano. Por entonces, representaba apenas el 9 % de la población y aportaba menos del 10 % al Producto Interno Bruto (PIB) nacional, de ahí que, carecía de peso socioeconómico.

Pero los cruceños no se quedaron esperando; más bien, afrontaron el desafío de organizarse, planificar y resolver sus necesidades para poder crecer. Y si bien con la inversión del Estado en la década de 1950 llegaron el camino a Cochabamba y los ferrocarriles a la Argentina y Brasil para vincular a Santa Cruz con el interior del país y el mundo, el gran salto no se dio por las obras públicas sino por una sociedad que decidió trabajar duro y aprovechar las oportunidades.

En mi opinión, ahí radica la clave del exitoso Modelo de Desarrollo Cruceño: en la conjunción de 5 factores -tierra, trabajo, capital, tecnología e institucionalidad- con 5 valores: libertad, individualidad, competitividad, asociatividad e integración. La gente entendió que la tierra había que trabajarla, que el capital había que arriesgarlo, que la tecnología debía asimilarse, que había que ayudarse unos a otros, y que, en lugar de mirarse el ombligo, había que ver el mundo…

¿Se trata de un modelo perfectible? Por supuesto, como toda obra humana. ¿Hay cosas por corregir? ¡Claro que sí! Pero una cosa es la crítica constructiva y otra, desconocer los resultados, negar una contundente realidad o pretender que lo construido por décadas no existe. Y aquí es donde enarbolo una frase que repito muchas veces -“dato mata relato”-, a la que añado que el “hito mata al mito”, ya que los hechos, la estadística y la evidencia objetiva pesan más que los ensayos criticones, los discursos ideológicos y las historias sin ton ni son. Veamos…

El Producto Interno Bruto (PIB) de Santa Cruz pasó de 2.500 millones de dólares en 2000 a más de 14.000 millones en 2024, último dato disponible, con lo que su aporte al PIB nacional, que rondaba el 10% en los años ´50, desde 2020 supera el 30%. ¿Eso es un mito? No, es un dato, y uno de muchos hitos, además.

Santa Cruz representa hoy el 75% de la producción agrícola nacional con siembra directa y rotación de cultivos, y lleva 13 campañas liderando el primer lugar entre los nueve departamentos, mientras que su producción de carne se triplicó en dos décadas, y el aprovechamiento forestal sostenible supera el 60%. Pero, la región cruceña no solo produce para Bolivia, también, para el mundo.

En 2025, Santa Cruz significó el 24% de las exportaciones totales del país, el 62% de las Exportaciones No Tradicionales, el 79% de las exportaciones agropecuarias y el 80% de las exportaciones de alimentos. Hasta junio de 2026, ya había exportado 436 productos; eso no solo son estadísticas, es trabajo, movimiento económico, divisas y oportunidades de progreso para la gente. De ahí que me cuesta entender la machacona consigna ideológica de que invertir, producir y exportar para crecer es algo de lo que uno debería avergonzarse.

Enfoquémonos ahora en el rostro humano del exitoso Modelo de Desarrollo Cruceño: según el Censo 2024, Santa Cruz registró más de 660.000 migrantes internos frente a poco más de 134.000 que se fueron, y -algo no menor- aquí vive gente nacida en más de 100 países, haciendo a la región cosmopolita donde, además, la pobreza moderada y extrema están por debajo de la media del país. Por eso, cuando miro a Santa Cruz, percibo más que cifras: veo familias, productores, trabajadores y sacrificio; empresarios que lo arriesgaron todo; hombres y mujeres que dejaron su hogar y aquí encontraron un lugar; una sociedad que, ante el atávico olvido del Estado, aprendió a resolver sus necesidades por su propio esfuerzo, en lugar de lamentarse por lo que no tenía, como algunos intelectualoides hacen.

Santa Cruz no es una sociedad anónima, sino una sociedad abierta, trabajadora y emprendedora que no pertenece a unos pocos, sino a todos los que nacieron aquí; a quienes llegaron expulsados de su terruño; a los extranjeros que hicieron familia y pasaron a ser parte del exitoso Modelo de Desarrollo Cruceño que nada lo detiene, como dice la reconocida historiadora Paula Peña Hasbún:

“Sin el Estado, a pesar del Estado, contra el Estado y en escasas ocasiones con el Estado, la sociedad cruceña ha construido su presente y planifica su futuro”.

Gary Antonio Rodríguez Álvarez es Economista y Magíster en Comercio Internacional

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