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    Pajpakus, campañas e “incautos”

    Éxito Noticias, 30 de agosto 2026.- La comunicación es muy dinámica y sus formatos y formas cambian rápidamente. Llega el “boom” de las redes sociales, en Bolivia empiezan a tomar fuerza entre 2015 y 2016, por el referéndum, en el ámbito político.

    Aquí pues un breve recordatorio: en lo societal, Bolivia es compleja, es bastante difícil hacer una lectura adecuada del comportamiento o tratar de generar una corriente, en especial en las regiones del occidente y los valles, en sus zonas rurales y periurbanas. La pobreza es un factor determinante y poco comprensible, para quienes llegaron a la errada conclusión: un usuario o un “like”, igual a un voto.

    En la complejidad de los diversos esquemas, existen “valores” y “antivalores” (entiéndase esto muy subjetivamente). Hay que recalcar que no existen sociedades homogéneas. En Bolivia, lo único homogéneo es la pobreza mental de una parte de su clase política, que aflora en época electoral.

    Los políticos y sus equipos, los cuales pregonan ser “cultos” y “creíbles”, por lo general les encanta contratar asesores extranjeros, que nada entienden de la realidad boliviana. Son los pajpakus que se hicieron de un nombre y tienen el don de hacer caer a incautos con su charlatanería.

    Las pasadas elecciones presidenciales y subnacionales dejaron varias lecciones. Aire no es determinante, peor aún cuando no se cumple con las etapas del modelo comunicacional trazado. La parroquia es muy pequeña y las “granjas de bots” no votan.

    De las nacionales: Cerimedo estaba desde la primera vuelta, al igual que Durán Barba, pero el primero mencionado para otro candidato, el patrocinador se lo cedió a Paz para el balotaje. Los factores de la victoria en primera vuelta no fue por los asesores. Para la segunda vuelta los asesores mencionados eran prácticamente innecesarios. Los acuerdos y las estructuras coyunturalmente prestadas fueron los factores decisivos.

    De las subnacionales, perdieron los candidatos que no tenían estructura y territorio, quienes se centraron en aire estaban en el muro de los lamentos, lo ideal es la combinación de aire y tierra, centrados más en tierra.

    Pese a estos antecedentes la clase política que solo busca al voto aspiracionista, continuará haciéndose mamar por pajpakus con campañas superficiales.

    En la década de 1920 empieza, los críticos de la comunicación “tradicional” o “conservadora” empiezan a hacer varias observaciones. Porque ir hace más de 100 años, porque en ese entonces se empieza a construir, la denominada “comunicación alternativa” o “comunicación popular”, que fue la base para lo que en Bolivia se constituyó en un bloque fuerte hegemónico, que gobernó por casi 20 años, su efectividad es lo que se debe resaltar.

    Eco plantea que el mensaje (estructuras de signos) es interpretada de manera activa por los receptores (en el caso de la propaganda: los votantes). Berlo denomina la “teórica del balde” a la masificación mecánica de información: “no hay significados correctos para un
    símbolo. Sólo existen los significados que la gente tiene”.

    El votante de las clases populares demostró estar informado y ser poco manipulable a la hora de tomar su decisión, además de ser consecuente y disciplinado; pero la clase política neófita continuará creyendo en su propia falacia como factor de “convencimiento”: el “voto informado”, “voto inteligente”; dos grandes mentiras que los hizo perder por seis elecciones continúas.

    Juan Pérez Munguía es periodista.

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