Éxito Noticias, 2 de octubre 2026.- El dirigente del transporte pesado Pedro Quispe cuestionó el silencio de las confederaciones y organizaciones del sector frente a la escasez de gasolina y las extensas filas registradas en los surtidores. Señaló que los transportistas atraviesan una situación similar a la que enfrentaron con el diésel y pidió al Gobierno definir de una vez el precio de los carburantes y las medidas económicas que aplicará.
Quispe planteó que el salario debería ubicarse entre Bs 7.000 y Bs 10.000 para compensar el incremento de los costos y permitir a las familias afrontar los gastos de alimentación y combustible. “De 7.000 a 10.000 tiene que ser, con ese salario vamos a estar tranquilos”, afirmó, al cuestionar que las autoridades anuncien posibles ajustes sin precisar sus alcances.
El dirigente explicó que el aumento del precio del diésel elevó considerablemente los costos de operación del transporte. Como referencia, indicó que anteriormente destinaba alrededor de Bs 300 para llenar el tanque de su vehículo, mientras que actualmente requiere cerca de Bs 1.700 y esa carga le alcanza aproximadamente para tres días.
Quispe también advirtió que la inestabilidad del dólar afecta al comercio y podría reducir la llegada de productos importados. Según explicó, los importadores enfrentan dificultades para adquirir mercadería en países como Perú y otros mercados debido a la variación del tipo de cambio y la imposibilidad de calcular los costos de reposición. Afirmó que esta situación ya afecta la importación de llantas, motores, agujas y telas, entre otros productos.
Asimismo, el dirigente pidió a las autoridades transparentar las decisiones económicas y cuestionó que las organizaciones del transporte permanezcan en silencio ante la falta de combustible. Sostuvo que el sector necesita conocer cuánto costará la gasolina y qué medidas acompañarán el ajuste para evitar un mayor impacto sobre los transportistas y la población.





