Éxito Noticias, 28 de agosto 2026.- Con una inversión de 6,4 millones de dólares, el presidente Rodrigo Paz Pereira reactivó la exploración y explotación de hidrocarburos tras iniciar las operaciones del pozo Junín-9D, un proyecto que proyecta generar ingresos para el Estado boliviano por 25,9 millones de dólares.
“Bolivia se está levantando y está empezando a dar sus pasos, sus primeros pasos para recuperar su capacidad de corazón energético. No será fácil”, declaró el jefe de Estado en el municipio de Santa Rosa del Sara, ubicado en la provincia Sara del departamento cruceño.
Inversión de $us 6,4 millones
Este proyecto, liderado por Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) Chaco S.A., busca recuperar reservas comprobadas de gas natural. En estas labores se contempla una inversión de 6,4 millones de dólares. El Estado boliviano recibirá una recaudación estimada de 25,9 millones de dólares gracias a este proyecto de YPFB Chaco, cuya facturación total proyectada ascenderá a 47 millones de dólares.
“Tenemos un futuro energético (…) va a ser el que nos respalde en todos los proyectos y obras; pero esto no pasará si no seguimos invirtiendo en perforaciones, en tener buen equipamiento, en poder desarrollarnos y en que haya una ley buena para que la inversión nacional o aquellos que quieren invertir desde afuera vengan a invertir”, reflexionó.
Se prevé que el nuevo pozo alcance una producción inicial de 8 millones de pies cúbicos por día (MMpcd), lo que representaría un incremento aproximado del 10% respecto a la producción actual de YPFB Chaco. Asimismo, se estima una recuperación de alrededor de 10 billones de pies cúbicos (Bcf) en reservas de gas.
El proyecto tiene el objetivo principal de recuperar el gas en los reservorios Sara y Piraí, pertenecientes a las formaciones El Carmen y Roboré, respectivamente. De manera complementaria, se investigará el potencial de las formaciones Ichoa, Tariquía y Yecua como nuevos horizontes exploratorios.
La perforación será direccional y se realizará desde la planchada existente JNN-X2, ubicada en el Campo Junín Norte. Con una inversión aproximada de 6.4 millones de dólares, el proyecto ya cuenta con la correspondiente licencia ambiental y la Licencia Ambiental para Actividades con Sustancias Peligrosas (LASP).
Solución energética
La administración de Paz Pereira promueve que Bolivia produzca su propio combustible para dar solución a la crisis energética, ocasionada por la falta de inversión en exploración y explotación durante las últimas dos décadas de gobiernos precedentes (Evo Morales, 2006-2019, y Luis Arce, 2020-2025), los cuales provocaron un declive crítico en la producción local de hidrocarburos.
“Lo que Bolivia quiere es producir y quiere platita para producir; no para mendigar, sino para producir. Y para eso tenemos que tomar decisiones como estas. Pequeños pasos, sí, que darán grandes pasos para que Bolivia vuelva a ser un centro energético y no malgaste el futuro como hicieron algunos en los últimos 20 años”, resaltó.
Esta situación obliga al país a importar aproximadamente el 90% del diésel y el 60% de la gasolina necesarios para el consumo interno. Como resultado, el debate nacional se centra en soluciones estructurales para recuperar la soberanía energética.
“Nos prometieron soberanía energética y nos abandonaron, nos dejaron sin nada. Ahora estamos empezando con los recursos que tenemos, volviendo a comenzar para que Bolivia tenga garantías de que en los siguientes 20, 30 o 40 años habrá reservas gasíferas, no solo para el consumo nacional, sino para vender a otros mercados internacionales que nos pagan bien”, remarcó.
Importación de combustible
El mercado petrolero internacional es altamente sensible a la inestabilidad en Medio Oriente; el petróleo Brent (referencia en Europa y mercados globales) se cotiza entre 88.30 y 89.50 dólares por barril, lo que termina golpeando el bolsillo de los consumidores finales en todo el mundo. Al ser un país importador neto de diésel y gasolina, cualquier aumento en el precio internacional encarece directamente los costos de adquisición para el Estado boliviano
Debido a que Bolivia mantiene una política de subsidios para congelar los precios internos de los carburantes, el alza externa dispara el gasto estatal, incrementando el déficit comercial y fiscal. La volatilidad internacional y la escasez de divisas (dólares) dificultan el pago oportuno a los proveedores externos, lo que provoca desfases logísticos y un desabastecimiento intermitente en las estaciones de servicio nacionales.





