Éxito Noticias, 12 de agosto 2026.- La Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) detectó bacterias y genes asociados a resistencia a antibióticos en muestras tomadas de las represas y redes de distribución de agua potable de La Paz. La doctora María Teresa Álvarez, docente investigadora del Instituto de Investigaciones Fármaco Bioquímicas de la UMSA, explicó en entrevista con radio Éxito que se trata de un fenómeno que debe ser analizado desde una perspectiva de salud humana, animal y ambiental, debido a que el agua puede contribuir a la diseminación de estos genes.
Álvarez explicó que la UMSA estudia la resistencia antimicrobiana desde hace aproximadamente 12 años y que en los últimos dos años, durante 2024 y 2025, el trabajo se concentró en las represas que abastecen a La Paz y en las tres redes de distribución de agua potable del municipio. El análisis incluyó contaminantes químicos, parámetros fisicoquímicos, bacterias y parásitos, además de técnicas moleculares como PCR cuantitativa y secuenciación genómica, que permiten identificar microorganismos y genes que no necesariamente son detectados mediante los métodos convencionales de control del agua.
Uno de los aspectos que más preocupa, según la investigadora, es que algunas de las bacterias encontradas presentan resistencia a varios antibióticos. “Estas bacterias ya son resistentes a muchos antibióticos”, explicó Álvarez, al mencionar resistencia a penicilinas, amoxicilina y ampicilina, entre otros medicamentos. También señaló la presencia de bacterias como Pseudomonas, capaces de desarrollarse en las tuberías y formar biopelículas que les permiten protegerse y adaptarse a condiciones adversas. La investigadora indicó que se detectó resistencia incluso a la colistina, considerada un antibiótico de último recurso, tanto en muestras de las represas como de las redes de distribución.
La especialista advirtió que el riesgo no necesariamente implica que todas las personas que consuman agua del grifo vayan a enfermar, pero explicó que puede ser mayor para personas con sistemas inmunitarios debilitados. “Personalmente yo no tomaría agua del grifo directamente, siempre hay que hervir el agua”, afirmó, aunque hizo una precisión importante: hervir el agua puede ayudar a reducir la presencia de bacterias, pero los genes de resistencia no se degradan fácilmente solo con la ebullición, por lo que considera necesario avanzar hacia otros mecanismos de tratamiento y filtración.
Álvarez sostuvo que el hallazgo también debería llevar a las autoridades y a la empresa encargada del servicio a evaluar cambios en los sistemas de tratamiento y en la normativa, incluyendo eventualmente filtros capaces de retener este tipo de microcontaminantes. Sin embargo, remarcó que el problema no termina en las plantas o redes de distribución, porque la resistencia antimicrobiana también puede llegar a los alimentos y al entorno doméstico.
Finalmente, la investigadora recomendó extremar las medidas de higiene en los hogares para evitar la contaminación cruzada. Aconsejó lavar y manipular cuidadosamente las verduras, mantener la carne de pollo alejada de otros alimentos y utensilios y, especialmente, no lavar el pollo crudo, debido a que el agua y las superficies de la cocina pueden contaminarse con bacterias. “Hay que hervir los alimentos y cocinarlos bien”, señaló Álvarez, quien insistió en que la resistencia a los antibióticos es un fenómeno que requiere acciones coordinadas entre autoridades, sistemas de salud y consumidores.





