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Crisis del gas: revive el fantasma que ocasionó desabastecimiento durante los gobiernos del pasado

Éxito Noticias, 1 de agosto de 2020.- Las últimas semanas los bolivianos, principalmente los paceños, volvieron a sufrir la escasez de gas licuado de petróleo (GLP) en sus viviendas y se vieron obligados a realizar larguísimas filas y bloqueos, en plena pandemia por el coronavirus, reviviendo al fantasma que ocasionó el desabastecimiento durante los gobiernos pasados.

Desde tempranas horas de la madrugada, en pleno frío de invierno, las interminables filas de personas fueron la característica que marcó las últimas semanas de julio en las ciudades de La Paz y El Alto para conseguir una garrafa de GLP. Los últimos días las filas también se veían en los centros de abastecimiento de combustibles para vehículos.

Como no ocurría hace 14 años, los vecinos se vieron obligados a hacer bloqueos y protestas para que los responsables de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) y el Ministerio de Hidrocarburos atiendan sus demandas.

Vanos fueron los esfuerzos por lograr su cometido, porque desde la estatal petrolera solo se publicó un comunicado que señalaba que el desabastecimiento se debía a que una gran parte del personal que trabaja en la planta de Senkata se encontraba contagiado por COVID-19, situación que también desnudó la falta de implementos de bioseguridad para los trabajadores.

Nicanor Baltazar, representante de los trabajadores petroleros en la Central Obrera Boliviana (COB), denunció que YPFB no ha previsto oportunamente dotar de equipos de bioseguridad para todo el personal técnico y administrativo de la Planta Engarrafadora de GLP de Senkata de la ciudad de El Alto y en otras plantas de la estatal petrolera del país.

Dijo que esa «dejadez» de ejecutivos de YPFB generó que se propague los contagios de COVID-19 en el personal, que derivó posteriormente en el desabastecimiento de garrafas de GLP en su comercialización en las ciudades de La Paz, El Alto y provincias, y que a la fecha no se regulariza su abastecimiento.

Pese a la frágil situación hospitalaria y las crecientes cifras de contagios, muchas personas recorrieron las calles para conseguir gas. La desesperación generada a causa del desabastecimiento del hidrocarburo de uso doméstico es mayor en barrios sin conexión domiciliaria a gas natural, donde las aglomeraciones de personas con garrafas en mano son más extensas, o entre los dueños de pequeños puestos de comida al paso.

El malestar por la falta de GLP también se vio en la puerta de la planta, donde los ciudadanos bloquearon la entrada a la espera de algún camión.

En los últimos años y especialmente tras la nacionalización del recurso natural, Bolivia pasó de ser importador de gas licuado de petróleo a convertirse en el mayor exportador de GLP a los vecinos países de Paraguay y Perú, con el 94% del total de sus ventas externas, según una publicación de YPFB a principios de este año.

También se informó que en 2019, las ventas al exterior del combustible generaron 44,4 millones de dólares.

A junio de este año, la exportación de gas licuado de petróleo (GLP) disminuyó en 6% en volumen y en 41,8% en valor con relación a similar fecha de 2019, de acuerdo con el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), con base en los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Según el reporte oficial, entre enero y junio de este 2020, Bolivia vendió 51.777 toneladas de GLP al mercado exterior, mientras que en igual lapso del año pasado 54.916 toneladas, es decir un 6% menos.

En el caso de los ingresos obtenidos por la comercialización disminuyeron de 20 millones de dólares a 14,1 millones, lo que significa un 41,8% menos.

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