Éxito Noticias, 14 de abril 2026.- Mientras se reactivan las misiones hacia la Luna a nivel global, en La Paz, la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) conserva un fragmento de suelo lunar y una bandera boliviana que formaron parte de la misión Apolo 17, evidenciando la participación histórica del país en la carrera espacial.
Estos objetos llegaron a Bolivia en 1973 como parte de un reconocimiento de la NASA a distintos países, tras el retorno de la misión de 1972. El entonces presidente Hugo Banzer dispuso que el material sea entregado a la UMSA, donde se mantiene bajo resguardo como patrimonio científico.
Desde el Observatorio Astronómico y el Planetario Max Schreier, especialistas destacan el valor simbólico y científico de este fragmento, que, aunque pequeño, es exhibido encapsulado para su mejor apreciación. Asimismo, subrayan que la Luna representa un espacio de cooperación internacional.
Más allá de este legado, Bolivia también aportó a las misiones Apolo antes de que el ser humano llegara al satélite. En 1967, desde el observatorio de Chacaltaya, científicos realizaron estudios en coordinación con el Servicio Geológico de Estados Unidos para identificar posibles riesgos en las trayectorias espaciales. Las observaciones permitieron descartar la presencia de materiales que pudieran interferir con las naves.
Actualmente, la UMSA continúa promoviendo la investigación y la divulgación científica mediante sus observatorios y exposiciones, donde se muestran piezas históricas vinculadas a la exploración espacial.
De esta manera, el país mantiene vivo un vínculo con uno de los hitos más importantes de la historia científica, en momentos en que la humanidad proyecta su regreso a la Luna.





