Éxito Noticias, 19 de junio 2026.- A 50 días del conflicto y los bloqueos en distintas regiones del país, el analista económico Jaime Dunn sostuvo que el principal problema que atraviesa Bolivia no es únicamente el daño económico, sino una crisis de gobernabilidad que, a su juicio, evidencia la incapacidad del Estado para ejercer autoridad y hacer cumplir la ley.
Durante una entrevista con radio Éxito, Dunn afirmó que las consecuencias económicas de las medidas de presión son severas y afectan la vida cotidiana de la población; sin embargo, consideró que el aspecto más preocupante es que el país enfrenta un escenario de bloqueo institucional.
“Bolivia no solo está bloqueada en sus caminos, está bloqueada en su posibilidad de gobernarse”, señaló el analista, al cuestionar si actualmente prevalece la Constitución y las leyes o la presión ejercida mediante los bloqueos.
Según su evaluación, el conflicto refleja problemas estructurales acumulados durante años, vinculados a un sistema político que involucra a actores partidarios, organizaciones sociales e instituciones que comparten espacios de poder. En ese contexto, sostuvo que los gobiernos terminan condicionados por esos sectores y pierden capacidad de decisión.
Dunn también observó que el diálogo instalado entre el Gobierno y los sectores movilizados no resolverá por sí solo la crisis si no existe una dirección clara sobre el rumbo del país. Afirmó que Bolivia necesita objetivos definidos y una estrategia de largo plazo para superar la incertidumbre política y económica.
Respecto a las demandas de algunos sectores sociales, consideró que varias de ellas trascienden las reivindicaciones tradicionales y apuntan a una participación directa en las decisiones gubernamentales. En ese marco, advirtió que un gobierno que negocia permanentemente su capacidad de acción termina concentrado en administrar conflictos en lugar de impulsar transformaciones.
En el ámbito económico, el analista alertó que los efectos de los bloqueos continuarán incluso después de que se levanten las medidas de presión. Explicó que la interrupción del transporte, la producción y el abastecimiento genera daños que pueden tardar meses e incluso años en revertirse.
“El bloqueo no genera riqueza, destruye riqueza”, afirmó, al remarcar que las pérdidas acumuladas por los sectores productivos tendrán repercusiones en el empleo, la inversión y la disponibilidad de productos.
De igual forma, Dunn señaló que la prioridad del Estado debe ser garantizar el cumplimiento de la ley y fortalecer la institucionalidad. A su criterio, la recuperación económica y la estabilidad social dependerán de que se restablezca la seguridad jurídica y se respete el marco constitucional en la resolución de los conflictos.




