Éxito Noticias, 24 de noviembre 2025.- Un grave caso de abuso sexual conmociona a la ciudad de El Alto. Un menor de 13 años denunció haber sido agredido de manera reiterada por su catequista, quien aprovechaba la confianza de la familia y del entorno religioso para cometer los vejámenes cada domingo después de misa. El agresor fue detenido y enviado con detención preventiva al penal de máxima seguridad de Chonchocoro.
De acuerdo con la fiscal Viviana Quispe, las agresiones comenzaron cuando el niño tenía 10 años y se preparaba para su primera comunión en una parroquia reconocida de El Alto. El catequista lo convirtió en su ayudante y, bajo ese vínculo, empezó a ganarse su confianza, enviándole mensajes y convenciéndolo de acudir a su domicilio con la excusa de desayunar juntos. Fue en ese contexto que se produjeron las violaciones, repetidas durante varios meses.
El informe psicológico del menor confirma que los abusos se habrían suscitado cada domingo después de misa, en reiteradas oportunidades. La madre del niño desconocía lo que ocurría, pues confiaba en que su hijo asistía a las actividades religiosas y colaboraba con el grupo de catequesis.
Las investigaciones revelaron que el acusado no solo ejercía como catequista, sino que también trabajaba como profesor de nivel inicial en una unidad educativa prestigiosa de El Alto. Este hecho generó mayor alarma en la población, dado que tenía contacto permanente con niños pequeños.
En un operativo conjunto, efectivos de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (FELCV) lograron aprehender al sujeto a la salida del colegio donde impartía clases. Posteriormente, fue imputado por el Ministerio Público y presentado ante un juez cautelar.
El juez, tras valorar los elementos de convicción presentados por la Fiscalía, determinó su detención preventiva en el penal de Chonchocoro. La decisión busca garantizar la seguridad del menor y evitar cualquier intento de fuga o represalia.
El caso ha generado indignación en la sociedad alteña y ha puesto nuevamente en debate la necesidad de reforzar los mecanismos de protección a la niñez, así como de supervisar con mayor rigor a quienes trabajan en ámbitos religiosos y educativos.






