Éxito Noticias, 19 de octubre 2026.- La senadora Ana María Crispín advirtió que la eliminación de la subvención al diésel ya comienza a reflejarse en el costo de los productos de primera necesidad y cuestionó que el Gobierno minimice sus efectos en la economía de las familias bolivianas. La legisladora relacionó esta medida con el posible incremento del pan de batalla a un boliviano y alertó que el encarecimiento podría extenderse a otros alimentos y artículos de consumo diario.
Crispín explicó que el diésel es fundamental para el transporte pesado, encargado de trasladar materias primas, insumos y mercadería dentro del país, así como productos destinados a la importación y exportación. Por ello, rechazó las declaraciones del ministro de Hidrocarburos sobre la supuesta falta de impacto del incremento del combustible en los distintos sectores. “Lo que no se ha dado cuenta es de que el transporte pesado se maneja con diésel y todos los productos de consumo del hogar (…) se transportan en transporte pesado que consume diésel”, sostuvo.
La senadora señaló que el aumento de los costos logísticos puede desencadenar una subida progresiva de precios, similar a un efecto dominó. En ese contexto, consideró que el sector panificador podría tener motivos para advertir sobre el encarecimiento de su producto, aunque cuestionó la falta de controles para garantizar que el precio final corresponda al peso y la calidad ofrecidos a los consumidores.
“Puede que tengan razón en el tema logístico; sin embargo, no existe una autoridad que pueda regular qué tanto va a subir, cómo se va a generar este producto, o sea, de qué manera va a llegar el producto. Estamos hablando del peso y de la calidad. ¿Quién controla? Absolutamente nadie”, manifestó Crispín.
Finalmente, alertó que las consecuencias de estas variaciones de precios serían más difíciles de afrontar para las personas que no cuentan con un salario fijo, debido a que sus ingresos no necesariamente aumentan al mismo ritmo que el costo de vida. La legisladora expresó su preocupación por el impacto que una eventual subida del pan y de otros productos básicos tendría en la economía familiar.





