Éxito Noticias, 30 de mayo 2026.- La Confederación de Pueblos Indígenas del Oriente, Chaco y Amazonia de Bolivia (CIDOB), junto a sus 15 regionales, emitió un pronunciamiento público en el que expresó su profunda preocupación por los actos de violencia, confrontación y vandalismo que persisten en la sede de gobierno, así como por los más de 30 días de bloqueos que golpean a la población boliviana.
La organización matriz de los pueblos indígenas de tierras bajas reafirmó su respeto a la democracia, al voto del pueblo y a la institucionalidad del Estado. Enfatizó que las demandas sociales son legítimas y deben ser escuchadas, pero advirtió que ninguna reivindicación puede justificar la violencia, la destrucción de bienes públicos o privados, ni acciones que atenten contra la estabilidad democrática y la paz social.
En su comunicado, la CIDOB hizo un llamado a la reflexión y al diálogo sincero entre organizaciones movilizadas, autoridades estatales y sociedad civil, con el objetivo de encontrar soluciones pacíficas que eviten que la confrontación siga profundizando la crisis social y económica que afecta con mayor dureza a los sectores más vulnerables.
La entidad indígena alertó que los bloqueos no solo paralizan caminos, sino que generan pobreza, desabastecimiento, incertidumbre y abandono en comunidades que dependen de las rutas terrestres y fluviales para acceder a alimentos, combustible, medicamentos, educación y comunicación. En el norte paceño, muchas comunidades se encuentran prácticamente aisladas y cautivas, sufriendo las consecuencias de un conflicto del cual no son responsables.
Por ello, la CIDOB exhortó a todos los actores involucrados a restablecer la paz social, garantizar la libre transitabilidad y priorizar la vida, la salud y la dignidad de los pueblos indígenas y de toda la población boliviana. Asimismo, demandó al Gobierno nacional que utilice todas las herramientas constitucionales y legales necesarias para evitar la prolongación de los bloqueos y resguardar los derechos fundamentales de la ciudadanía.
Finalmente, la organización reafirmó su compromiso con la democracia, los derechos humanos, la paz social y la defensa permanente de los pueblos indígenas de Bolivia, subrayando que la protesta social debe ejercerse con responsabilidad y sin convertir a las comunidades más pobres y alejadas en víctimas silenciosas de medidas de presión prolongadas.






