Éxito Noticias, 18 de enero 2026.- La visita de María Corina Machado al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la Casa Blanca tuvo más de un significado simbólico y un hecho concreto del que el propio Trump se ufanó: la dirigente venezolana le entregó la medalla del Premio Nobel de la Paz conque fue galardonada el año pasado.
“Ha sido un gran honor conocer hoy a María Corina Machado, de Venezuela. Es una mujer maravillosa que ha pasado por muchas cosas. María me ha entregado su Premio Nobel de la Paz por el trabajo que he realizado”, anunció el mandatario estadounidense en su cuenta de Truth Social.
Trump, de quien se dijo que estaba celoso por no haber sido él quien recibió el galardón que fue a manos de la dirigente opositora venezolana, calificó el obsequio como “un gesto maravilloso de respeto mutuo”.
A partir de esa afirmación, que Machado había matizado más temprano diciendo que le había “presentado” la medalla del Premio Nobel de la Paz a Trump, comenzaron a surgir comentarios -incluso del Centro Nobel de la Paz- que afirmaban que el premio no podía ser entregado por el ganador a una tercera persona.
Hasta la actriz, directora y guionista noruega Liv Ullmann se sumó a la discusión. “Lo que está sucediendo ahora está fuera de nuestro entendimiento, realmente. Soy noruega. Le damos el Premio Nobel a alguien que lo merecía y entonces, de repente, ese Premio Nobel va a otra persona. Es tan extraño”, dijo Ullmann el sábado durante la gala de los Premios del Cine Europeo.
La duda, entonces, quedó instalada: ¿puede un ganador del Nobel de la Paz entregar su premio a otra persona?. La mismísima Fundación Nobel se encargó de aclarar el asunto.
El jueves había emitido un comunicado, titulado “El Premio Nobel y el laureado son inseparables” en el que planteó que aunque la medalla y el diploma otorgados pasen a manos de otra persona, “esto no cambia quien recibió el Premio Nobel de la Paz”. Para eso dio ejemplos de galardonados que han donado su medalla (como Kofi Annan o David Thouless), la prestaron para ser exhibida (como Christian Lous Lange) o incluso la han vendido (como Dmitry Muratov que la subastó por US$ 103 millones y donó el dinero a Unicef en favor de los chicos refugiados en Ucrania).
“Un galardonado no puede compartir el premio con otros, ni transferirlo una vez anunciado. Un Premio Nobel de la Paz tampoco puede ser revocado nunca. La decisión es definitiva y se aplica para siempre”, detalló.
Pero este domingo la Fundación buscó no dejar ninguna duda y en un posteo, en el que replicó el comunicado, hizo una aclaración extra: el premio no puede ser cedido “ni siquiera simbólicamente”.
“Una de las misiones principales de la Fundación Nobel es salvaguardar la dignidad de los Premios Nobel y su administración. La Fundación defiende la voluntad de Alfred Nobel y sus estipulaciones. Establece que los premios se otorgarán a quienes ‘han aportado el mayor beneficio a la humanidad’ y especifica quién tiene derecho a otorgar cada premio”, dice la primera parte del comunicado que la fundación publicó en su cuenta de X
“Por lo tanto, un premio no puede, ni siquiera simbólicamente, ser entregado ni distribuirse”, agrega el comunicado, despejando toda duda.
Queda esperar si Trump decide devolverle la medalla a Machado, o prefiere hacer oídos sordos a lo dictado por la Fundación Nobel.
//Clarín





